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ARTÍCULOS PASADOS DE NÉCTAR DE LA REALIDAD

LA EXISTENCIA PERMANENTE

La Verdad más elevada que existe es la Realidad,
que por el bien de todos, se distingue de lo Ilusorio...

¿Qué es esa Verdad  y en que consiste la diferencia entre lo Real y lo Ilusorio?

Para captar algo de ese específico concepto de Realidad e Ilusión relacionado a la comprensión última de nuestra existencia, se han dado innumerables explicaciones basados en diferentes concepciones de vida, influencias culturales y tradiciones religiosas.

De acuerdo a la mayoría de la filosofías orientales, para entender la distinción entre verdad e ilusión se parte por la distinción entre lo Temporal y lo Permanente o Lo Efímero y lo Eterno. La religiones occidentales por lo general no enfatizan ese tipo de distinción pero establecen a la Verdad Última (Dios) como Eterno, por lo tanto se infiere que lo que no es eterno es tan sólo una verdad relativa, o una verdad a medias.

La Existencia Permanente es duradera hasta un punto que para nosotros, seres inteligentes pero limitados, es imposible concebir. La idea de lo Eterno tiene que ver con esa existencia Permanente que es, en última instancia, lo único Real pues no desaparece ni se desvanece. Si deseamos entender estos conceptos citados cuantificándolos, entramos en un terreno confuso y controversial pues no importa cuán grande la suma imaginaria, siempre quedaríamos cortos por la simple razón de que aquello que es Permanente, Eterno o Inacabable, no puede ser limitado a un número específico de durabilidad. Así, Eterno, o Permanente queda sólo como un concepto que apenas podemos vislumbrar a través del ejercicio intelectual y del proceso de descartar lo que no es, proceso conocido como “neti neti” en la filosofía védica.

Brahmaji, sentado en la flor de lotoNeti” es lo que no es. Si el niño desea conocer a su madre, tiene 3 opciones: preguntar al padre (ir a la fuente), intuírlo (con el riesgo de equivocarse una y otra vez) o ir descartando (ésta mujer no es, ésta tampoco,... etc.)

Si aplicamos este último método que es fundamentalmente empírico y depende del intelecto y el razonamiento, para tratar de vislumbrar lo que es Permanente o Eterno, el proceso sería de identificar aquello que no lo es. La vida humana no es permanente, y sabemos con toda certeza que toda existencia sobre este planeta tendrá su final. Sabemos que las estrellas, los sistemas planetarios, las galaxias y todo lo que es posible ver y cuantificar y hasta lo que es posible deducir en base a cálculos matemáticos están en constante proceso de cambio y camino a su destrucción final. Por experiencia propia sabemos que todo lo que nace o se genera es temporal, aún cuando la duración sea inmensamente mayor que los cálculos numéricos más audaces.

Como no tenemos experiencia empírica, estamos inclinados a afirmar que lo Permanente o lo Eterno es fundamentalmente una idea religiosa o filosófica. Como concepto religioso, lo Eterno es concebido como un contraste entre aquello que vemos ahora y aquello que conoceremos en el futuro. Es un contraste necesario para distinguir lo perfecto de lo imperfecto, lo permanente de lo temporal; contraste entre el duro presente, con sus dificultades y miserias, y el futuro paradisiáco sin penas ni miserias. Como filosofía, lo eterno es aceptado como una necesidad lógica o al menos como probabilidad, por el hecho de evitar desechar su existencia como concepto simplemente por no comprenderla en el presente.

Por lo general, el concepto religioso y filosófico de lo Eterno o lo Permanente es la versión que nos proporcionan los Iluminados, Sabios, Maestros o Profetas, que nos han trasmitido sus ideas y conceptos en diferentes épocas, usando diferentes nomenclaturas, sembrando diferentes tradiciones religiosas nutridas de distintas influencias culturales, pero todos con la autoridad de haber “Visto” algo de esa Realidad que es Eterna o Permanente. En base a la versión de esos Sabios Maestros del pasado es que aprendimos a considerar la idea de lo Eterno como lo Real, que es diferente de lo Ilusorio o Temporal.
Desde el punto de vista de los científicos modernos, la aventura de conocer este mundo objetivo, cuantificable y tangible es de por sí bastante complejo y vasto como para darle algún énfasis al estudio o análisis de un concepto tan abstracto como lo Eterno o lo Permanente y les cuesta aún más aceptar la distinción entre lo Real y lo Ilusorio en base a la diferencia entre eternidad y temporalidad.

Así que, si alguien está interesado en profundizar el concepto de la Realidad como Verdad Última no le queda otra cosa que acercarse a alguna religión o estudiar algun tipo de filosofía trascendentalista con todos los riesgos que implica alinearse con dogmas o conceptos rígidos o anacronismos.
O si lo desea, puede iniciar un viaje muy interesante, bastante más real que los conceptos abstractos y absolutistas de religiones o filosofías de vida.

Ese viaje es la conquista del Ser. En otras palabras, es una aventura en el que la persona no deja de actuar en su presente, pero siempre atento, siempre alerta y constantemente analizando Su Realidad y Su Identidad. La apuesta es que a través del conocimiento de su propia esencia, él o ella tendrá un vislumbre de lo Real que no es temporal ni ilusorio. Y la promesa es que esa visión le brindará un goce inmenso y un éxtasis exquisito.

No hay conquista más grande que la conquista del Ser.
No hay felicidad más grande que la Autosatisfacción o la satisfacción plena de simplemente Ser.
No hay seguridad más grande que la Autoconfianza o la Fé en Sí mismo.
No hay Independencia más grande que la Autonomía emocional, intelectual y religiosa.

“Creo en lo que me hace bien internamente, y acepto lo que me ayuda a crecer y descubrirme a mí mismo sin considerar la tradición religiosa de donde proviene aquello”.

La búsqueda constante de la Realidad en uno mismo es un proceso contínuo de análisis, adaptación, equilibrio, entrega y cambios, por lo cual, no hay estancamiento de ideas o de costumbres.

“Nada está escrito sobre piedra, ni nada es tan sagrado como mis propias conclusiones de lo que es correcto y lo que es bueno para mí. Y lo que es bueno para mí ahora, puede ser malo después.”